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“The fragile and unique life of the deep sea around the
world is being devastated by bottom trawl nets. The deep sea is the
biggest pool of undiscovered life in the ocean, yet bottom trawling
is devastating these areas, driving species to extinction. A United
Nations moratorium on high seas bottom trawling is the only option
to ensure that these precious areas survive long enough to be studied
and protected for the long term,”
Campaigner Vanessa Atkinson, on board Greenpeace boat Esperanza, who
are currently documenting and thwarting the bottom trawlers in action.
When Genoese explorer John Cabot stumbled across the rich fishing
mines off the coast of Canada, his sailors only had to hang a wicker
basket over the side of their ship and enough fish was caught to feed
the entire crew. Five centuries later in 1954, a new Scottish fishing
boat appeared off the coast of Newfoundland and so began one of the
most destructive and unsustainable fishing practices known to man.
Whole schools of cod were being hoovered up faster than they could
replenish themselves, but it was rich pickings for the trawler owners
and it wasn’t long before others got in on the action, By the
1970s, the Soviets had 400 factory trawlers, the Japanese had 125,
Spain had 75 and France and Britain had 40, and commercial fishing
started delving deeper and deeper.
In the nineties, nature finally caught up and scientists became aware
that the massive bottom-trawling nets of the factory boats have not
only wiped out fish stocks but also the entire eco-system of the seabed.
Bottom trawling has been likened to driving a huge bulldozer through
a lush and richly populated forest and being left with a flat, featureless
desert.
According to one study, a single net can snare a tonne and a half
of coral every hour. The technique is completely unregulated in extensive
areas of the world’s high seas because most seamounts are located
beyond the reach of national laws, according to a new global coalition
of conservationists and marine biologists who are urging the United
Nations to stop dragging their heels and ban the practice.
The countries with deep-sea bottom-trawling fleets are few in number,
with Spain, Russia and New Zealand being the worse offenders.
“"There has been a change in Andalucian fishing practices
over the past few years and lots of re-education programmes and initiatives
to make people more aware. Of course bottom trawling is harmful, but
I am not one to tell someone what not to do, especially if they have
been doing it for years. Europe has definitely helped bring Spanish
fishing practices into the 21st Century; and local trawling laws are
now more restrictive. You cannot trawl in waters less than 50 metres,
or two kilometres offshore. There also has to be a two month ´rest’
period every year so that fish stocks can replenish. Unfortunately
though, there is very little policing of fishing practices. The Coastal
police are far too busy catching immigrants and drug smugglers.”
Sam Oziel (below), Deep sea diver and owner of the Centro De Idiomas
language school in La Herradura.
The fleets are after valuable fish species such as the orange roughy,
blue ling and roundnose grenadier. These creatures hug the underwater
mountains known as seamounts and it is these locations that provide
rich habitats for cold-water corals and the other animals and plants
that live among them.
A United Nations report released earlier this year made it clear that
these corals are far more widespread than scientists had previously
believed, stretching from northern European waters to the south of
Australia.
Biologists estimate that somewhere between 500,000 and 5,000,000 marine
species have yet to be discovered, some dating back to prehistoric
times. This is the last undiscovered wilderness left on the planet,
but if something is not done now to stop its untimely desecration,
it will remain just that.
“Allowing trawling in coral ‘forests’ is the
worst thing we are doing in the ocean today. It should be stopped
immediately until scientists can determine whether trawling in the
deep sea can be justified anywhere. Nothing could be dumber than destroying
the habitats that depleted fish populations need to recover. Governments
must stop pussyfooting around and do something useful.”
Dr Daniel Pauly, of the University of British Columbia, Canada.
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“La frágil y única vida de las profundidades
marinas alrededor del mundo está siendo devastada por las redes
de arrastre en profundidad. El fondo del mar es la poza más
grande de vida aún desconocida en el océano y las redes
de arrastre están desvastando estas áreas llevando a
las especies a la extinción. Una moratoria de las Naciones
Unidas sobre las redes de arrastre en altamar es la única opción
para asegurar que estas preciosas áreas sobrevivan lo suficiente
para ser estudiadas y protegidas a largo plazo”.
Vanesa Atkinson, a bordo del barco Esperanza de Grenpeace, quien está
actualmente registrando y acosando a los arrastreros que son
sorprendidos en acción.
Cuando el explorador genovés John Cabot tropezó con
los ricos caladeros frente a la costa de Canada, sus marineros sólo
tenían que dejar caer una canasta de mimbre por el borde del
barco y capturaban suficiente pesca para alimentar a la tripulación
entera.
Cinco siglos después, en 1954, un pesquero escocés se
instalaba frente a la costa de Terranova y así empezó
una de las más destructivas e insostenibles de las prácticas
conocidas por el hombre.
Camadas enteras de bacalao fueron recogidas antes de que pudieran
reproducirse, pero era buen negocio para los palangreros y no pasó
mucho tiempo antes de que otros entraran en acción. Para los
70’s, los soviéticos tenían 400 factorías
para sus redes de arrastre, los japoneses tenían 125, Francia
y gran Bretaña tenían 40 y la pesca comercial empezó
a calar cada vez más hondo.
En los noventa, la naturaleza finalmente dio cuenta de lo que estaba
sucediendo y los científicos tomaron conciencia de que las
redes de arrastre masivo de los barcos factorías no sólo
habían barrido con la pesca sino con todo el eco-sistema del
lecho marino. La pesca de arrastre se ha comparado con una máquina
niveladora enorme que pasara por encima de un fértil bosque
densamente poblado y dejara un desierto plano. Según un estudio,
una única red puede capturar una tonelada y media de coral
por hora La técnica no está regulada en grandes extensiones
de altamar porque la mayoría de los caladeros están
ubicados más allá del alcance de las leyes nacionales,
según afirma la nueva coalición global de conservacionistas
y biólogos marinos que presionan a las Naciones Unidas para
que prohíba esta práctica.
En realidad, son pocos los países cuyas flotas poseen artes
de pesca de arrastre de fondo, siendo España, Rusia y Nueva
Zelanda los peores infractores.
“"Durante los últimos años ha habido
un cambio en las prácticas pesqueras andaluzas y se han impartido
muchos programas e iniciativas de reeducación para hacer que
la gente tome conciencia. Por supuesto que la pesca de arrastre de
fondo es dañina, pero no soy el más indicado para decir
lo que no se debe hacer, especialmente si la gente lleva años
haciéndolo. Europa ha ayudado también a que España
entre en el siglo XXI respecto de sus artes de pesca, y las leyes
que regulan el uso de redes de arrastre son ahora más restrictivas.
No se puede pescar con arrastre en aguas inferiores a 50 metros o
a dos kilómetros de la costa. También debe haber una
parada biológica de dos meses al año de manera tal que
se puedan reaprovisionar las reservas. Aunque desafortunadamente hay
muy poca vigilancia de las prácticas de pesca. La policía
costera está demasiado ocupada atrapando inmigrantes y contrabandistas
de droga”.
Sam Oziel, buzo de altamar y propietario de la escuela de idiomas
Centro de Idiomas de la Herradura.
Los barcos persiguen principalmente especies valiosas como el reloj
del Atlántico, el escolano azul, y el granadero, peces que
se encuentran en las montañas submarinas y son justamente estas
locaciones las que proveen habitats ricos a los corales de agua fría
y otros animales y plantas que viven entre ellos.
Un informe de las Naciones Unidas que se dio a conocer a principio
de este año dejaba claro que estos corales están mucho
más extendidos que lo que los científicos pensaban inicialmente:
desde las aguas de Europa del norte hasta el sur de Australia. Los
biólogos estiman que de algún modo entre 500.000 y 5.000.000
de especies marinas están aún por ser descubiertas y
algunas se remontan a los tiempos prehistóricos Este es el
último vestigio de vida natural aún no descubierto que
queda en el planeta pero si no se hace algo pronto para parar su expolio,
se quedará sólo en eso.
“Permitir las redes de arrastre en los “bosques”
de coral es lo peor que estamos haciendo a nuestros océanos
hoy en día. Y se debe poner un freno de inmediato hasta que
los científicos puedan determinar si el arrastre en las profundidades
marinas se puede justificar en algún lugar. No hay nada que
sea más estúpido que destruir el hábitat de poblaciones
de peces diezmadas y que necesitan recuperarse. Los gobiernos deben
dejar de andarse con evasivas y hacer algo verdaderamente útil”.
Dr. Daniel Pauly de la Universidad de la Columbia Británica,
Canadá.
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