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“I want to
preserve the environment for the people who live here. Allowing an influx
of foreign tourists who want to build homes locally is not conducive
to the beautiful and tranquil surroundings I'm striving to maintain.”
Sr. Ponce
The film which dominated the UK's movie “Top Five”
list throughout September - The Motorcycle Diaries - has much to recommend
it. It is a long, beautifully shot road movie, romanticising two young
Argentinian medics who went on a tour of South America in 1952 on a
decrepit motorcyle. One of them was Che Guevara, then an adventuring
23-year old student.
Later, tough, ruthless and ideologically driven, Guevara emerged to
become the guerrilla leader who helped secure Castro's victory in Cuba
before being murdered in Bolivia in a CIA backed plot. Four decades
after his death, he is still revered by many as a charismatic inspirer
of youthful protest. Not least by Jose Antonio Ponce - communist mayor
of the charming village of El Borge in the Azarquia.
Ponce's admiration for the dashing revolutionary is clear. His office
walls carry several pictures of the world renowned freedom fighter,
he has hours of taped recordings of his speeches, and his village boasts
the only street in Andalucia named after Che.
And if you believe that imitation is the highest form of flattery, then
Ponce's reverence goes yet further.
For, like Che, the 42-year old mayor and IU member has made it his mission
to travel widely in Latin America. In an August trip to Venezuela, Ponce
joined celebrations after left wing revolutionary President Hugo Chavez
pulled off a dramatic win in a referendum called by an opposition coalition
that sought to remove him from power.
The mayor, who comes from a long line of communists - his grandmother
and three of her siblings died fighting in the Spanish Civil War - has
also visited Cuba. “It is a country where, he enthusiastically
explains, every child enjoys an education and every citizen has the
right to free medical care, despite the grinding poverty. They have
the lowest infant mortality rate in the world. Now that's something
we should all strive for", he says.
But, what purpose do such forays into "developing world" countries
with enormously different socio-political issues serv, in terms of enriching
or enhancing the lives of the 1000 or so villagers who are under his
pastoral care? "When you hold beliefs such as mine, they don't
stop at the village boundary. I believe that human rights come above
all other considerations, even economic ones."
This helps explain why ponce rigorously enforces a policy of no residential
tourism within his jurisdiction.
"I want to preserve the environment for the people who live here.
Allowing an influx of foreign tourists who want to build homes locally
is not conducive to the beautiful and tranquil surroundings I'm striving
to maintain."
Instead he encourages weekly coach tours to El Borge, where highlights
include a trip to the Bandolero museum, housed within the village's
only hotel of the same name. Bandoleros were 19th century armed bandits
who robbed the rich to give to the poor. They were the Spanish equivalent
of Robin Hood,” explains an approving Ponce.
The busloads of British, Swedish, German and Dutch tourists arriving
from the coast are also able to see the production of “pasas”
or currants, first hand and to wander the village's beautifully maintained
streets and pasillos, many bedecked with ferns and flowering plants.
“The visits last for a couple of hours, and of course they spend
money while they are here - which is to be encouraged - but then they
go and normality is restored."
So how can a mayor, in a region that has essentially embraced foreign
tourism in all its guises for many years, get away with such a restricted
and, some would say regressive, view? Ponce's charm and openness have
undoubtedly contributed to his electability for the past decade. His
village has a fully integrated and “out there” local gay
community running into double figures - a rarity in rural areas. And
young villagers enthusiastically back his alternative stance.
In fact, despite such far-left leaning politics, Ponce comes across
as a well-rounded and affable individual with a huge enthusiasm for
local history, a penchant for card tricks and a love of horseriding.
Another of his talents is demonstrated in the entrance way to his town
hall. Where most ayuntamientos in Spain hang an image of King Juan Carlos,
Ponce has chosen a scene depicting the “Dia de las Pasas”
- the September feria, which always draws huge crowds. It is a picture
that he painted himself.
“Why would I want a picture of the King when this has so much
more relevance to our everyday lives?” Somehow, you can't help
but agree.
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EL MODERNO
“CHE” DE LA AXARQUIA
Perfil del alcalde José Antonio Ponce por Carolina Peal
Una película altamente recomendable, “Diarios
de Motocicleta”, que en la cartelera británica estuvo entre
las cinco más vistas en el mes de septiembre, presenta a dos
jóvenes médicos argentinos que en 1952 se lanzan a recorrer
Sudamérica en una motocicleta decrépita, Uno de ellos
era el “Che” Guevara, un joven estudiante aventurero de
23 años entonces.
Posteriormente, aunque fría e ideológicamente inducido,
Guevara se convirtió en el líder guerrillero que ayudara
a asegurar la victoria de Castro en Cuba antes de que fuera asesinado
en Bolivia en una conspiración respaldada por la CIA. Cuatro
décadas después de su muerte, es aún reverenciado
por muchos como inspirador carismático de la protesta juvenil.
Y no menos por José Antonio Ponce, alcalde comunista de la encantadora
villa de El Borge en la Axarquía.
Es clara la admiratión de Ponce por el atractivo revolucionario
del “Che”: Las paredes de su oficina exhiben varias imágenes
del internacionalmente conocido luchador por la libertad. También
conserva horas de grabaciones de sus discursos y su villa se congratula
de tener la única calle en Andalucía que lleva el nombre
del “Che”. Y si pensamos que la imitación es la forma
más elevada de apología, la devoción de Ponce va
aún más lejos. Porque al igual que el Che, este alcalde
de 42 años, miembro de IU, se ha impuesto como misión
recorrer América Latina. Durante un viaje realizado el pasado
agosto a Venezuela, Ponce se unió a las celebraciones después
de que la izquierda revolucionaria del presidente Hugo Chávez
obtuviera una espectacular victoria en el referéndum convocado
por la coalición opositora que intentaba así apartarle
del poder.
También ha estado en Cuba este alcalde que viene de un extenso
linaje de comunistas –su abuela y tres de sus tíos abuelos
murieron luchando durante la Guerra Civil española. En Cuba,
según explica Ponce con entusiasmo, a pesar de la agobiante pobreza,
no existen niños sin educación y cada ciudadano tiene
derecho a la atención médica gratuita. "Tienen la
tasa de mortalidad infantil más baja del mundo; algoen lo que
todos deberíamos esforzarnos", afirma.
Pero a qué propósitos sirven tales posiciones dentro de
países del mundo desarrollado cuyos temas sociopoliticos son
absolutamente diferentes en términos de enriquecimiento o mejora
y, en particular, en las vidas de los alrededor de 1000 habitantes del
pueblo que él gobierna? "Valores como los que yo sostengo
no se terminan en los límites del pueblo. Pienso que los derechos
humanos están por encima de cualquier otra consideración,
incluidas las económica", afirma.
Esto ayudaa explicar porqué ponce impulsa una politica de turismo
no residencial dentro de su jurisdicción. "Quiero preservar
el entorno para nuestra gente. Permitir la afluencia de turistas extranjeros
que quieran construir casas aqui, no ayuda a lograr el objectivo de
conservar la belleza y la tranquilidad del medio ambiente que estoy
decidido a mantener".
En su lugar, Ponce promociona visitas semenales al Borge, donde las
atracciones turísticas incluyen una visita al Museo del Bandolero,
que alberga el único hotel del pueblo. Los bandoleros eran los
salteadores de caminos armados del siglo XIX que robaban a los pobres
"un equivalente español de Robin Hood", explica Ponce.
Los autobuses cargados con turistas británicos, suecos, alemanes
y holandeses que vienen desde la costa pueden también ver, de
primera mano, la producción de pasas y caminar por las bonitas
calles y pasadizos del pueblo, decorados muchos con helechos y plantas
floridas.
“Las visitas duran un par de horas y, por supuesto, también
gastan dinero mientras están aquí –lo cual se debe
promover- pero luego se van y todo vuelve a la normalidad."
En una región que se suscribe principalmente al turismo extranjero
en todas sus formas desde hace muchos años, ¿cómo
puede un alcalde sostener un punto de vista tan restrictivo y, algunos
dirían, regresivo? La honestidad y el encanto de Ponce sin duda
han contribuido a su elegibilidad durante la década pasada. Su
pueblo tiene una numerosa comunidad “gay” abierta y totalmente
integrada, una rareza en las áreas rurales. Y los jóvenes
del pueblo respaldan su posición con entusiasmo. En verdad, a
pesar de sus inclinaciones políticas de extrema izquierda, Ponce
aparece como un individuo afable, muy categórico, con un gran
entusiasmo por la historia local, afición a los trucos con juegos
de cartas y pasión por la equitación.
Otra de sus particularidades se demuestra en el área de recepción
del Ayuntamiento que gobierna, donde la mayoría de los consistorios
muestra la imagen del rey Juan Carlos, Ponce ha preferido una escena
del “día de la pasa”, un cuadro pintado por él
mismo que representa la feria de septiembre, acontecimiento que atrae
enormes multitudes al pueblo. “¿Porqué querría
yo una imagen del Rey cuando el día de la pasa tiene mucha más
importancia en nuestras vidas cotidianas?” De algún modo,
no podemos evitar coincidir.
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